Cuenta el famoso hispanista John H. Elliott, incansable perseguidor del victimismo que muchas veces está ligado al nacionalismo catalán, que en su primera toma de contacto con la cultura catalana, allá por la lejana década de los 50, descubrió una sociedad fuertemente reprimida por la censura en los usos de la lengua o símbolos como la senyera. Su bautismo en la comprensión de que esa gente tenía unas señas de identidad diferentes quedó patente cuando un día, su amigo y también historiador Ferran Soldevila, le cantó la canción de Els segadors, himno catalán, que lógicamente había sido prohibida por Franco. Ver y escuchar a este hombre transmitiendo su sentimiento a la vez que las lágrimas le caían por el rostro hizo a Elliott entender lo que significaba la ausencia de libertad por vez primera. La visión de Soldevila de la Historia de Cataluña era, por tanto, muy romántica y con la denuncia de la opresión por bandera. Otro historiador, más joven que Soldevila, el muy conocido Jaume Vicens Vives, se propuso revisar la Historia catalana desde un punto de vista más objetivo, aun siendo nacionalista, dejando las ideologías preconcebidas de que España oprime históricamente al pueblo catalán, algo que le granjeó la enemistad de varios de sus colegas. El contraste de estos dos hombres es el cuento de nunca acabar, el del que es del Barça o del Madrid.
Algo que no diferencia en absoluto a los españoles de los catalanes, es el afán de ambos por llevar razón, por defender hasta las últimas consecuencias las ideas que uno tiene o que a uno le han inculcado, que viene a ser lo mismo. Es decir, si yo pienso que en Ucrania los que se han sublevado son una turba de fachas golpistas y Putin viene a salvar las almas de los pobres súbditos que le reclaman, pues es así y punto. Quien se atreva a pensar que los que han echado al presidente son gente que ha tenido valor para luchar por su país pagando incluso con su vida por ello, es un ilustre ignorante, otro más a quien cazar o convencer de que está equivocado y que la razón es sólo mía. Sin término medio, cargarse la opinión del otro, sin tomar prisioneros, a sangre y fuego. Si así somos con temas que nos pillan a unos cuantos miles de kilómetros y sobre aquella tierra que hace poco más de dos décadas era aquello tan exótico como maligno llamado Unión Soviética, imagínense cómo "defienden" unos y otros su postura ante el problema que hay en Cataluña.

Pero si nos vamos al otro bando, las cosas no se quedan cortas, porque la cantidad de basura histórica que nos han vomitado y por supuesto siguen haciéndolo día sí día también acerca de Cataluña es acojonante, sobre todo de la derecha de este país, hábitos que tienen siglos. Un ejemplo del desconocimiento que se tiene a veces de las cosas es cuando en el siglo XVIII se acuñó el dicho popular "el labriego catalán, de las peñas saca pan", debido a que la gente no podía entender que las tierras catalanas fueran más fértiles que las suyas. Esta inocente anécdota yo creo que puede explicar una de las mayores mentiras que se venden, aquello de la nación española que nació hace 500 años (por no mencionar algunas tonterías que hablan de la gran unidad que había en la España visigótica), cuando Isabel y Fernando toman Granada en 1492. Esto es algo absurdo, porque en una nación como tal, además de que la soberanía parte de los ciudadanos y no de Dios, se tiene una representación de todos los ciudadanos en un sitio común, y unas leyes fundamentales iguales para todos. Lo cual lógicamente no se daba en la supuesta nación española de los Reyes Católicos, pero tampoco de los Austrias ni los Borbones, sino que se concibió a partir de 1812 con la Pepa.
Si nos fijamos ahora en la actitud de los políticos catalanes que quieren la consulta a cualquier precio, como ya he dicho, se centran en un discurso bastante partidista que distingue entre buenos y malos, los que están a este lado del paraíso o en el infierno. Y si alguien está en medio pues pasa automáticamente a ser un reaccionario de sus ideales, un enemigo. Todo sea por el fin de la ansiada libertad, a cualquier precio. También está la opción (estos son la minoría del CUP) de, sin preguntar a Valencia y Baleares qué les parece, tirarse a la piscina con esa idea tan utópica como irrealizable de los Països Catalans, escudándose en que las tres regiones comparten la misma lengua. Que esa es otra historia, porque por desgracia hay algunos desaprensivos que toman la lengua catalana como elemento divisor entre buenos y malos, en vez de ser conscientes de la suerte que tienen de conocer dos idiomas por el hecho de haber nacido en Cataluña. Porque el problema de algunos radica en que defienden que la independencia daría las libertades que su lengua no tiene ahora, amén de mayores posibilidades en el fomento y difusión de la misma, lo cual es un discurso que para el franquismo iba bien, pero que ahora no tiene mucho sentido. Como ejemplo véase el camino que ha tomado Irlanda en sus cerca de 100 años independientes. Cuando estaban sometidos al yugo inglés utilizaban el gaélico para afirmarse en su identidad y libertad, pero una vez fueron libres, que alguien me diga quién habla hoy ese idioma tan raro. Con esto no quiero decir que en Cataluña vaya a pasar esto, nada más lejos de la realidad, pero sí creo que no va a variar mucho la evolución del catalán tanto si consiguen la independencia como si mantienen el vínculo actual (u otro) con el Estado español.

Otro aspecto fundamental de este tema es los motivos reales del asunto: los catalanes pueden reivindicar lo que les dé la gana por los motivos que quieran, pero el resto de España, aparte de los motivos económicos, ¿tiene alguna razón para criticar que esa gente quiera irse de aquí? ¿Hay alguna razón de peso para la no independencia? Porque yo creo que ahí sí que no tiene nada que hacer alguien con dos dedos de frente, y lo demuestran día a día los políticos. Es lo de la Constitución: ¿Por qué no se puede? - Porque lo dice la Constitución. - ¿pero por qué no? - Porque lo pone aquí... y así hasta nunca acabar. Yo, como no soy de allí, no puedo entender lo que es tener esa idea de nación en común ni me voy a meter en eso. Pero como tampoco comparto esto del "juntos podemos", la "marca España" y tantas gilipolleces que llevamos aguantando, tampoco me creo esto de la nación española. Al fin y al cabo, los países son ideas que nos imaginamos los que vivimos en un territorio común con el objetivo de arrimar el hombro para no morirnos de hambre, o simplemente porque los de las tierras de al lado nos caen mal. Eso en principio, otros lo usan para llenarse los bolsillos.
Por tanto, ni comparto la ideología nacionalista, porque me parece de un egoísmo canalla, aunque sí reconozco el valor de su cultura e identidad diferentes, pero tampoco creo en la gran nación española inseparable, aunque supongo que habrá que alegrarse de ser de aquí, por lo menos porque gente digna de admirar como Buñuel y Quevedo hayan existido y nacido en España. Vamos, que soy un imbécil en tierra de nadie, y como tal unos dirán que soy anticatalanista y otros antiespañol. Del Madrid o del Barça. Equipos tan laureados que tienen el derecho a evadir al fisco lo que les venga en gana, por cierto. Si se expropiase a estos gigantes financieros igual se hablaría menos de nacionalismos y más de igualdad en este país. Aunque al pueblo nos quitaran nuestro insustituible opio.
Una de las cosas que más asco me da de los nacionalismos es que se apropian de la historia y de las personas de su territorio. España fue España siempre, en el periodo visigodo eran Españoles, hasta cuando los árabes eran Españoles, y por supuesto cuando el Reino de Castilla y el Reino de Aragón eso ya era España, por supuesto. Por supuesto Cataluña fue Cataluña siempre de la misma manera. Argh.
ResponderEliminarEl credo del inmovilismo es ancestral. Y lo peor es que mucha gente se lo cree. En palabras de Esperanza Aguirre: "España es una gran nación, con 3.000 años de historia. Eso lo tienen que saber los niños".
Eliminar¿Algo que añadir?
jajajajajajajaaja
EliminarSiempre me ha encantado especialmente cuando dicen que Quevedo nació en España, por ejemplo. Es como que automáticamente le pertenecen a la nación actual todas las personas que vivieron en ese mismo territorio xD.